¿Rebrotes en la cuesta?

“Solo estamos al comienzo de la pandemia del coronavirus”, Peter Piot, virólogo e investigador belga [julio de 2020]

Por Jairo Máximo (texto y fotografías)

Madrid, España – (Blog do Pícaro) – Fue el día 14 de marzo pasado cuando el Gobierno español decretó el estado de alarma: aislamiento y distanciamiento social obligatorio para los 47 millones de habitantes con el objetivo de doblegar la curva de contagios de la covid-19, enfermedad que generó la pandemia del nuevo coronavirus y puso al mundo frente a un futuro incierto.

E día 9 de junio fue aprobado en el parlamento el Real Decreto-Ley que regula la “nueva normalidad”, donde la utilización de mascarilla es obligatoria en los espacios públicos, el distanciamiento social debe ser mantenido y los cuidados con la higiene deben ser reforzados.

Han sido 100 días de incertidumbre, tristeza, miedo, luto y esperanza, viviendo en una ciudad vacía, sin vida. En este tiempo, más de 28.000 españoles han perdido la vida, otros 252.000 fueron contagiados y aproximadamente 150.000 se han recuperado. Hasta hoy, en todo el mundo, casi 12 millones de personas han sido contagiadas, 535.000 fallecieron y más de 6 millones se han recuperado. En Europa, el país más azotado por la pandemia fue el Reino Unido con más de 44.000 muertos.

Actualmente, la reducción del número de muertes en España es una realidad. El número de contagiados es poco, en comparación con los primeros días de la pandemia, cuando en las residencias de ancianos se morían sin tregua y, en muchas ocasiones, sin una asistencia médica debida. Fue un colapso total. Para llorar. Las negligencias y la desatención médica en numerosas residencias de mayores están siendo investigadas. En estos lugares fue donde más muertes hubo por coronavirus.

Según los trabajadores sanitarios la cifra exacta de contagios y muertes en el mundo puede estar lejos de la realidad. Asimismo, los médicos españoles alertan que es necesario realizar un seguimiento exhaustivo a los pacientes que se recuperaron de la infección del maldito virus global.

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Sin palabras.  El virus es un depredador sin fronteras. Primero atacó Asia y Oriente. Después Europa y, ahora, ataca con fuerza América, en particular Brasil y Estados Unidos, que son los países con más casos confirmados de contagiados y fallecidos en el continente americano. Estados Unidos es el campeón mundial en cuanto a víctimas de la pandemia y el subcampeón del mundo es Brasil. En América el virus mata más a negros y pobres.

Los brasileños que discrepan del “loco de atar”, el presidente Jair Bolsonaro, que no sigue las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y veta la utilización obligatoria de mascarillas en templos y cárceles, tienen que protegerse por libre porque ni el presidente, ni su Gobierno están capacitados para afrontar un problema de tal magnitud, que necesita sabiduría, determinación y empatía con la sociedad para combatirlo con eficacia. Bolsonaro pasará y Brasil quedará…

Última hora. Bolsonaro, que pertenece al grupo de riesgo, informa que ha dado ¿positivo? por coronavirus. “He tomado cloroquina y me he sentido mejor. Yo confío en la cloroquina, ¿y tú?”, ha dicho el presidente brasileño con aires de anuncio publicitario. Sin embargo, la droga hidroxicloroquina no tiene ningún efecto contra la covid-19. No hay evidencias científicas. Lo único cierto es que si el mentiroso compulsivo Bolsonaro está contagiado, él debe haber contagiado a decenas de personas −asesores, mayordomos, personal de seguridad, ministros, generales, diplomáticos y otros− que han estado con él últimamente. “La pandemia  es una fantasía fabricada por los medios”, le gustaba decir al principio de la pandemia.

“Ser feliz es saber aceptar lo que somos sin horrorizarse”, escribió el filósofo y ensayista Walter Benjamin.

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“Se alquila” y “Se vende” son las palabras que más proliferan por las calles de Madrid.

Pospandemia en España. Acosados por la pandemia, el 20% de los más de 300.000 establecimientos hosteleros existentes en España han cerrado sus puertas. La hostelería es uno de los sectores más importantes para la economía española. Según la patronal del sector, se estima una pérdida de 400.000 empleos de media en 2020 y el cierre entre 55.000 y 85.000 establecimientos hasta terminar el año. Más de 200 pequeñas empresas de transportes por autobús también han cerrado. “Se alquila” y “Se vende” son las palabras que más proliferan por las calles de Madrid.

España es el segundo lugar más visitado del mundo. El año pasado el país ha recibió la visita de más de 83 millones de turistas. El turismo representa el 10% del PIB nacional. En las vacaciones de verano, que acaban de iniciarse, se estima que el turismo en el país será insignificante. Casi nada. Solo ciudadanos de 20 países pueden entrar libremente, la mayoría países europeos. El paso está cerrado para los turistas de Estados Unidos, Brasil, Argentina, México, Rusia, China, países árabes, entre otros. El turismo nacional atraviesa un momento crítico desde el inicio de la emergencia sanitaria. “Lo peor aún está por llegar”, afirman los entendidos.

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Calle Fuencarral de Madrid -silenciosa y sin vida- durante la cuarentena.

¿Nueva Normalidad? España acaba de entrar en la “nueva normalidad” con mucha cautela y sabedora de que el rebrote del coronavirus empieza a dar señales de vida por todo el territorio nacional y que la lucha contra la covid-19 será un largo recorrido. No se puede bajar la guardia.

Las autoridades sanitarias informan que ya existen preocupantes rebrotes y que si no son rápidamente controlados, el país o parte del país, volvería al punto cero: confinamiento y aislamiento social, sin restricciones. ¿Retroceso a la vista?

Para la covid-19 todos somos iguales. Pero, en realidad, no todos somos iguales ante el coronavirus. La pandemia no es la misma para todos.

Antes era el miedo a lo desconocido. Hoy es el miedo por lo que sabemos sobre la covid-19. La incertidumbre por las imprevisibles consecuencias –sanitarias, económicas, sociales, mentales y políticas− que la primera pandemia del siglo XXI está generando en todo el mundo es notoria. Nada será como antes. Solo una vacuna podrá reverter la realidad.

“Nuestro gran problema no es una segunda ola pandémica, sino que no hemos logrado salir de la primera”, señala el científico y periodista español Javier Sampredo.

Entre las muchas cosas que hacíamos antes de la llegada de la covid-19, una de ellas era dar un abrazo o saludar a las personas estrechando la mano. Según el diccionario ideológico de la lengua española Julio Casares, la palabra abrazo significa “acción y efecto de abrazar o abrazarse”; y abrazar significa “estrechar entre los brazos en señal de cariño”. Ahora, ese cotidiano gesto no pasa de ser un sueño, una quimera. Tiempos difíciles incluso para el afecto.●

Fotos ABRAÇOS
Tiempos difíciles incluso para el afecto.

Jairo Máximo

Un comentario en «¿Rebrotes en la cuesta?»

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