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Rueda de Prensa con Yoani Sánchez

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El sistema cubano es como una casa de la Habana vieja: el balcón está a punto de derrumbarse; las vigas del techo están oxidadas y la pintura ha perdido su color. Un buen día, el dueño decide reformar la puerta y todo se desploma. Eso es lo que le va a pasar a Raúl Castro por pensar que las reformas le van a ayudar a conservar el poder. El sistema cubano no es reformable, es rígido, inflexible, como una granada a punto de explotarle en la mano

Foto de Robert Royal

Foto de  Robert Royal

“Este micrófono es un imposible en mi país. Estoy aquí para iniciar un diálogo franco y abierto con los corresponsales. Mi formación se inició con la lectura que me sirvió de refugio en una Cuba muy difícil de los años 80”. No soy periodista de carrera, sino, a la carrera. Trato de mostrar todo un espectro de sensaciones de la realidad en la que vivimos; mis ojos se acostumbraron a las ruinas de mi ciudad”. De esta manera, se presentó ante los corresponsales extranjeros, en un encuentro realizado por ACPE, la bloguera y periodista cubana, Yoani Sánchez, a su paso por Madrid, en una de las escalas de su gira internacional. En este viaje, que definió como una cruzada personal, consciente que las autoridades cubanas le han permitido salir por ser un buen termómetro para medir la reforma migratoria, sin olvidar, desprestigiarla con actos de repudio a la entrada y salida de los eventos que ha ido protagonizando por todo un periplo de dos meses, Yoani Sánchez se mostró satisfecha e impotente por el cambio personal que ha supuesto este viaje. “Me siento como si hubiera estado zambullida en un agua obscura, de la que he salido a la superficie para tomar una bocanada de aire, para volver a sumergirme”. Es el viaje del desagravio, que me debí a mi misma hace mucho tiempo; es un viaje de dar abrazos a todas las personas que he conocido virtualmente, un viaje para asomarme al periodismo moderno, con sus luces y sombras y el viaje que cuando veo a la Isla en la distancia, me parece todo más absurdo”.

Para esta cubana anticastrista y filóloga de carrera, el activismo cubano dentro de la isla es muy sano y demócrata, pese a que se mantiene firme el miedo. Así la huelga de hambre es una estrategia de lucha y la medida de presión ciudadana más común en Cuba. En estos momentos, la Unión Patriótica de Cuba, grupo opositor en el Oriente del País, ha iniciado una huelga de hambre por la encarcelación de una decena de miembros, detenidos a lo largo de meses por cometer delito común. La comunicación está cortada y la información es muy fragmentada. Por lo visto, es un activismo que el gobierno ignora en un primer momento y luego, lo desprestigia. “La fragilidad física depende como la Comunidad Internacional los acompañe; La gente en Cuba piensa que solo tiene su piel y huesos para protestar”.

Sobre el chavismo y Venezuela, Yoani Sánchez explicó a los corresponsales que existe gran nerviosismo en la isla por un posible corto del subsidio, vuelta al período especial y quiebra total. El nerviosismo alcanza a la cúpula del poder que ha remitido una señal a Nicolás Maduro: es un gobierno sin mayoría absoluta y con una nación dividida, en la que tendrán que conciliar fuerzas. “No habrá chavismo sin Chávez ni castrismo sin los Castro”. Los cubanos tienen una visión dada por el filtro de la propaganda oficial y la papilla noticiosa”. Existen, por tanto, dos tendencias en Cuba: de un lado, los que se preocupan por el corte del subsidio venezolano y desabastecimiento; de otro, lo que piensan que Raúl Castro se verá obligado a acelerar los ritmos de las reformas porque “tocar fondo” es la única salida. El Socialismo del s. XXI se quedará para el siglo XXII. El gobierno de Raúl Castro adolece de un pecado original: no fue electo y designado por su pueblo, sino que recibió la presidencia por vía sanguínea. El nivel de exigencia del ciudadano es mínimo. Las reformas raulistas, que van en la dirección correcta, son flexibilizaciones en el plano económico y pensadas en comprar un plazo de tiempo que le permita perpetuarse en el poder. La presión social ha llegado a un punto difícil de manejar con un escenario internacional complejo. “Hay que acelerar el ritmo y avanzar en el ámbito de los derechos cívicos sino, mis nietos tendrán internet en el 2050 o podrán comprar un coche en el concesionario en el 2060”. El sistema cubano no es reformable, es rígido, inflexible, como una granada a punto de explotarle en la mano”.

Con respecto al polémico bloqueo, la activista Yoani se concibió muy crítica con el embargo norteamericano y explicó que cuando acudes a las tiendas, la mayoría de los productos se han hecho en los EE.UU, “por lo que no creo que tenga efecto en la vida de cada día tan grave como establece la prensa oficial”. El peor bloqueo es el impuesto por las autoridades al ciudadano, ese bloqueo a la censura, al control, a afiliarse a los partidos políticos, y a las tendencias culturales. El gran conflicto cubano, que Raúl pone sobre la mesa de debate como un gran pretexto, no es entre el pequeño David y el gran Goliat, sino entre gobernante y gobernados.

Por último, a la pregunta si no reconocía una política de salud adecuada en la Isla y si no estimaba que las democracias occidentales y capitalistas, con sus recortes y políticas de austeridad, podrían estar afectando a los Derechos Humanos, Yoani respondió que si bien, hay que profundizar sobre el tema de la educación y salud en Cuba, -“se manejan datos oficiales del Sistema que no pueden ser cuestionados por nadie”-, ¿Por qué tengo que escoger entre la Vida y la Libertad? ¿Por qué el Sistema no puede hacer que nuestros hijos crezcan sanos y a la vez, nos proporcione una estructura para expresarnos y asociarnos, por qué? ¿Por qué la eterna rivalidad entre Seguridad y Libertad?


Por Carmen Chamorro García, periodista de ACPE y miembro de ADESyD

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