Soluciones biotecnológicas para un mundo mejor

Según la última investigación presentada por la Organización Mundial de la Salud, en marzo último, se determinó que mil millones de adultos en el mundo poseen sobrepeso, y más de 300 millones son obesos.

Tomando este índice, cada año mueren como mínimo, 2,6 millones de personas a causa de estas dos enfermedades. “Aunque anteriormente se consideraba un problema limitado a los países de altos ingresos, en la actualidad la obesidad también es prevalente en los países de ingresos bajos y medianos“, destacó la OMS. Es decir, la obesidad y el sobrepeso son una epidemia global y en este sentido, se ha convertido en una problemática de extrema prioridad para el ejercicio de la salud pública en los cinco continentes.

A partir de la investigación, el desarrollo y generación de alimentos saludables que optimizan la salud, la biotecnología es el área de la ciencia que se ha convertido en la responsable de proporcionar alternativas inmediatas y eficaces para el abordaje y prevención de enfermedades que hoy afectan a un alto porcentaje de la población mundial como la obesidad, el sobrepeso, diversos tipos de cánceres, accidentes cerebro vasculares y patologías coronarias, entre otras.

Un modelo de desarrollo biotecnológico en la producción de alimentos saludables es el caso de los aceites, siendo uno de los principales agentes en el aporte de grasas saturadas o grasas malas al organismo. Pero, no todos los tipos de aceites son nocivos. Aquellos que poseen grasas insaturadas inciden de manera favorable a la salud, reduciendo los niveles de colesterol LDL (conocido como colesterol malo) y a la par incrementan el HDL (colesterol bueno).

La biotecnología se encuentra en pleno desarrollo de una modificación genética oleaginosa que posee un mayor porcentaje de ácido oleico; es decir de grasas mono insaturadas. Este tipo de producto previene el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, accidentes cerebros vasculares y es crucial además para el óptimo crecimiento en los niños. Además, a través de la ingeniería genética se han logrado notables avances en la creación de soja con la adición de omega 3, un tipo de grasa presente en el aceite de pescado y cuyos beneficios impactan positivamente en la salud de los adultos y especialmente, proporcionan nutrientes a las madres lactantes y a los niños.

En síntesis, desde diferentes áreas de la biotecnología se está generando aceites con bajo tenor de grasas saturadas y maximizando el contenido de los ácidos grasos esenciales con el fin de prevenir enfermedades y mejorar el estado de salud de la población mundial.

Las pruebas ya están en plena etapa de comprobación científica. Por ejemplo en la Universidad de Nebraska, donde los científicos desarrollaron un aceite a base de soja con altos niveles de grasas mono insaturadas y que pueden ser utilizados a altas temperaturas, ya han tenido un resultado favorable. En esta misma línea, la biotecnología ha modificado genéticamente una especie de papa que ahora absorbe menos aceite al momento de ser freída. Los investigadores lograron un tipo de papa que posee un 67% más de almidón que aquellas que no fueron no modificadas, incrementado así su densidad.

Entonces, a partir de la modificación genética se optimizó la conversión de sucrosa o azúcar en almidón, aumentando el porcentaje de almidón entre un 30 y 60%. Este proceso logró además la reducción de la humedad de las papas en el caso de ser freídas, generando así un alimento más saludable y óptimo para el consumo humano.
Soluciones esenciales para problemáticas que afectan a la mayoría de los habitantes del planeta. La biotecnología es sin dudas la ciencia que aportó las respuestas a los máximos desafíos del siglo XXI.

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