SIRIA: LA MEGALOMANÍA Y APEGO AL PODER DE BASHAR AL ASSAD

Por : Ramón-Darío Molinary

Abril 2005

ENTREVISTA AL PRESIDENTE ASSAD

“LA DICTADURA SIRIA GIRA HACIA LA DEMOCRACIA”

Damasco- Siria, cuna de civilizaciones entre el Mediterráneo y el Éufrates, ya en Asia, es uno de los países pequeños más grandes del mundo y el más castigado por la política exterior de EE.UU. para Oriente Medio, que lo considera afín al “eje del mal “y terreno a  ser abonado por los nuevos planes de condoleezza Rice para imponer la democracia y la libertad en la zona. Con ciento ochenta y cinco mil Kilómetros cuadrados de territorio , algo más de dieciocho millones de habitantes y una costa mediterránea de sólo ciento ochenta Kilómetros, se encuentra emparedado entre esos dos volcanes de nuestro tiempo que son Líbano e Irak y en estado de guerra permanente contra Israel desde 1967.Mientras , Hafez el Assad, el militar que se erigió en héroe nacional tras reconquistar en 1973 la tercera parte de los mil ochocientos Kilómetros cuadrados de los Altos de Golán, arrebatados por los hebreos seis años antes , erigió una dictadura hereditaria que en 2012 logró sobrevivirle en la figura de su hijo  Bashar al Assad, oftalmólogo con estatura de la NBA que no se vislumbraba como heredero , peo tuvo que asumirlo tras la muerte de su hermano mayor.

El Presidente Assad nos recibe en el Palacio del Pueblo, imponente edificación de línea moderna que ocupa la cima del árido monte que domina la mítica panorámica de Damasco, acompañado por el Embajador Moshen  Bilal, tras regresar satisfecho –por el apoyo recibido- de la Cumbre de la Liga Árabe celebrada en Argel. Se muestra optimista sobre la reforma que, como sucede con la ONU debe afrontar la Liga dentro del concepto árabe de la democracia, sobre la elección de Damasco como sede del Parlamento Árabe y del apoyo de la Unión Europea, si bien clama por un mayor diálogo con estados Unidos.

El tema del Líbano es crucial para Siria que lo considera un país hermano con el que no hacen falta embajadores para entenderse. Desde hace tres décadas el ejército sirio, que contribuyó a pacificar el país de los cedros tras la Guerra Civil y hasta hace semanas, mantenía allí cerca de de quince mil soldados, además de una amplia red de inteligencia, ha iniciado la progresiva retirada exigida por la ONU. Bajo presión de EE.UU. tras el asesinato del ex primer ministro Libanés Rafik Hariri, de origen sirio que se opuso a la reforma constitucional que permitiría alargar otros seis años la presidencia del actual presidente Emile Lahoud, valedor del tutelaje que el gobierno de Damasco ha venido ejerciendo sobre el de Beirut. El Presidente Assad se muestra contrariado con el Informe sobre el asesinato encargado por Kofi Annan al embajador irlandés en la ONU.

Afirma que es un informe político no basado en evidencia, niega cualquier implicación siria y se pregunta cómo saben el motivo del crimen sin conocer el criminal y quién le apoya.

Al abordar cómo afecta a Siria el plan de democracia y libertad para oriente Medio del gobierno Bush, insiste en que debe  primar el diálogo entre todos para su aplicación y señala que” no puede dar lecciones de democracia y libertad quien invade Irak basándose en la mentira de la existencia de armas de destrucción masiva , quien tortura a los presos en cárceles como Abu Grahib o pisotea los derechos humanos en Guantánamo”

En cuanto a la profundización democrática en su propio país, anuncia que el Congreso del Partido único, el Bath, tendrá lugar en junio o antes; y de allí saldrá una nueva Ley de Partidos Políticos que establecerá la pluralidad y una democratización creciente. Y subraya que desde poco después de su elección por siete años 20112 se han sucedido reformas de privatización en la prensa, radio, TV, bancos, universidades… Con respecto a los derechos humanos se está viabilizando grandes avances.

Tras mi visita Al Quneitra, la ciudad “mártir” de la Guerra de Liberalización de 1973 y el Golán, quiero conocer las condiciones mínimas exigidas por Siria para reanudar negociaciones con Israel. Dice que, ante todo, el cumplimiento por Israel de las resoluciones de la ONU 224, de 1967, y 338, de 1970, hasta hoy incumplidos; y negociar bajo el patrocinio internacional de la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia y hasta China. Añade:”nuestro pueblo quiere la paz, Israel no la quiere y EE.UU. no ofrece signo distinto”.

Por lo que respecta a la retirada definitiva de las tropas sirias en Líbano “estamos en la segunda y última etapa, cuyo estudio se completa en la primera semana de abril. Su realización tomará una semanas”. “En cuanto a la resistencia de Hezbolá que lucha por liberar el sur del Líbano de Israel y cuenta con doce escaños en el Parlamento libanés y gran apoyo  popular, es asunto,-dice- que compete a la soberanía libanesa”.

En la Cumbre de Argel, de marzo pasado, Assad sólo se reunió privadamente con el presidente español Rodríguez Zapatero, cuya política de apoyo a Siria se explica “porque conoce bien la realidad de la zona”. “Creo en su Alianza de Civilizaciones contrario al concepto de guerra preventiva de Bush que es uno destructivo para el mundo árabe”. (No debe olvidarse que el Ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, actuó por años como embajador volante de la Unión Europea en Oriente Medio). Zapatero visitará Siria en fecha aún no determinada y Assad irá a la Cumbre Mediterránea de Barcelona el próximo noviembre.

Finalmente le pregunto qué supone para la causa siria la Cumbre Árabe Latinoamericana prevista para el mes próximo en Brasil. Ante todo agradece el respaldo dado por el Presidente Luis Ignacio Lula da Silva a la iniciativa de los quince millones de emigrantes árabes en América Latina, recalcando que si bien más de la mitad (8 millones) están en Brasil, seguido de Argentina (3 millones) sólo en Sao Paulo hay dos millones y medio de emigrantes sirios. Piensa que los países latinoamericanos pueden sintonizar fácilmente con la causa siria porque han debido superar y siguen venciendo dificultades parecidas a las que hoy confronta Siria.

Mientras regreso al centro de Damasco, el chófer me muestra el enorme hotel que en la zona más elegante y moderna de la milenaria capital está construyéndose con capital saudí. Y pienso en que el polvorín del Líbano podría estallar si el Primer Ministro Omar Karame decide retrasar su dimisión anunciada. Con ello impediría las elecciones. Y Siria ha prometido completar la retirada de sus tropas antes de las elecciones, pero éstas, al menos de momento, no tienen fecha concreta.

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