María Rostworowski: una vida y una obra dedicada al Antiguo Perú

                                     

Por Juan Manuel Castañeda Chávez.

Al escuchar mencionar  su nombre inmediatamente  se le asocia con el Antiguo  Perú porque,  aparte de ser  un referente académico obligado,  la figura de María Rostworowski  constituye  un símbolo que representa  los estudios sobre la  etapa precolombina peruana. Nacida el 08 de agosto de 1915, contaba ya con cien años,  cuando en  2016 desafortunadamente nos dejó.  Sin embargo,  su inspiradora imagen encarna   un enorme esfuerzo  intelectual,   legando una obra acabada de investigaciones  que han modernizado nuestra concepción de aquel periodo histórico y con ello  ha dejado un claro ejemplo de dedicación, trabajo y  amor a  un país.

Fuente: Instituto de Estudios Peruanos..  María Rostworowski durante su juventud en Polonia.

María Rostworowski de Diez Canseco, ya en su segundo matrimonio, se aproximó al mundo de la investigación de forma muy circunstancial;  una tarde en el balneario de  Ancón, el historiador y pensador Raúl  Porras Barnechea la encontró absorta leyendo un libro de tan intensa  manera que se tuvo que acercar intrigado y en aquella  conversación ella le expresó su fascinación por el mundo incaico.  Aquel encuentro fue vital,  a partir de  aquel  entonces  Porras Barnechea  le aconsejó, le enseñó a fichar bibliografía,  le guió académicamente y le impulsó a prepararse.  María se matriculó en la universidad como alumna libre ya que no podía hacerlo como estudiante. ¿Por qué quien llegaría a pertenecer a muchas academias nacionales de historia  y ser nombrada por  numerosas  universidades americanas y europeas Doctor Honoris Causa no podía matricularse en la universidad?

La explicación hay que buscarla mucho tiempo atrás, tenemos que remontarnos a los primeros años del siglo veinte  y situarnos en Perú, a  donde llegaba el joven conde polaco  Jan Jacek Rostworowski.  Inquieto y aventurero,  en Lima  conocería a la muchacha   puneña Rita Ana Tovar del Valle,  la pareja se enamoró; se casaron y tuvieron  dos hijas  – por parte materna viene el ascendiente andino de María Rostworowski, quien divertida se llamaba a sí misma “la chola polaca”. –  Luego de vivir  cinco  años en Perú partieron a  Polonia  donde residieron por algún tiempo  para luego trasladarse a Francia donde  el padre compró una hacienda, allí  infelizmente  falleció una de las hijas.

La educación de  María quedó a cargo de  institutrices francesas que se encargaban de su educación ya que no iba al colegio. A tan corta edad, entre la quietud de aquella infancia solitaria y la alegría de la campiña francesa, María se convirtió en una devoradora de libros –contaba que tenía una guarida especial en la copa de un árbol donde se recluía a leer mientras las preceptoras francesas la buscaban desesperadas  a los gritos de ¡¡mademoiselle Mari, mademoiselle Marí!!–  Finalizó sus estudios secundarios  en un exclusivo colegio ingles con una excelente preparación.

De toda su  educación europea el padre no tuvo la precaución de guardar ninguna  certificación, por lo tanto aunque su formación escolar fuese excelente  no había oficialmente ninguna constancia que registrara su paso por el colegio.  Muchos años después, habiendo ya regresado a Perú,  cuando María pretendía inscribirse en la universidad Europa atravesaba los estragos de la Segunda Guerra Mundial con lo cual solicitar cualquier documento acreditativo seria un esfuerzo inútil. No había otra opción que matricularse como alumna libre en la universidad y sobretodo convertirse en una autodidacta en el campo de la investigación.  ¿Qué le aportó ser autodidacta en el campo intelectual?

Animada por su maestro Porras Barnechea, su primer libro  Pachacutec Inca Yupanqui (1953) fue una biografía sobre  el gran artífice  del Tahuantinsuyo.  Con este trabajo quiso desmitificar su figura y mostrarlo  con la humanidad del gran líder que fue. Esta primera publicación ganó el Premio Nacional de Historia  y así inició  una larga lista de libros. Sus meditados  postulados,  por su original posición al principio causaban  extrañeza y discrepancia en el mundo académico, sin embargo, con el tiempo han sido aceptados como concluyentes y han abierto nuevas vías de investigación.

 

María Rostworowski y su libro Historia del Tahuantinsuyu

En una segunda etapa sus investigaciones estuvieron orientadas hacia el pasado pre-inca e inca de la costa y sus señoríos, rompiendo una vez más  paradigmas  que asociaban lo andino a la sierra. Con sus investigaciones demostraba que tanto la costa como la sierra y también la selva conforman las partes de un todo indesligable.  Ella siempre mantuvo la acertada tesis que no solo la sierra es andina, sino que el Perú es un país andino porque  todas sus regiones están   indesligablemente conectadas al entorno geográfico de los Andes;  tanto en los recursos naturales, la hidrografía, y entre   muchos otros factores, por supuesto el influjo cultural.

Sí nos situamos en la mitad del siglo veinte, en la época que María empezó a investigar,  debemos puntualizar que la valoración del pasado peruano  no era la actual.  Ella recordaba  que mucha gente allegada le sugería estudiar la época republicana ya que despectivamente consideraban a los Incas como la época de los  indios.  Felizmente María observaba las cosas de distinta manera y continuó en su empeño  porque aquella organización andina la había deslumbrado.

Acompañada de José María Arguedas,  Marco Matos y un nutrido grupo de estudiosos e intelectuales  fundó la que con el tiempo se convertiría en su casa académica; el Instituto de Estudios Peruanos.  Inicialmente con María como miembro fundadora, posteriormente  como investigadora principal y hoy en día  es considerada como su más insigne representante.

Con el libro La mujer en la época prehispánica (1986)  fue pionera en estudiar el papel de la mujer en el Antiguo Perú,  sin ningún complejo frente a posiciones occidentales modernas al respecto revalidaba el conocimiento del  pasado peruano como imprescindible para diagnosticar la realidad nacional  y proyectar un futuro. En esta obra expuso a Mama Ocllo y Mama Huaco  como dos prototipos de mujer andina, peruana,   que tienen mucha vigencia en la actualidad.

La libertad que tenía como investigadora autodidacta  le llevo a trabajar de forma  multidisciplinar, integró la historia con la arqueología,  con la antropología y hasta con el psicoanálisis, y gracias a su cercanía con el antropólogo  John Murra,  fue una de las precursoras de la etnohistoria,  una especialidad que nos acerca con mayor profundidad al complejo pasado peruano. Estas posiciones se reflejan también  en el libro que la Dra. Rostworowski  reconoce como su obra mayor;  “Estructuras andinas del poder: ideología religiosa y política (1983),  donde postula la diarquía como forma de organización, debidamente fundamentada en la cosmovisión andina.  Del mismo modo explica con claridad el concepto andino de dualidad; [1][–Entre los dioses masculinos el principio del “espejo” explica la idea indígena  de la dualidad. Ahora bien, entre las divinidades sobre las cuales tenemos mayor información como son Tunupa, Viracocha y  Pachacamac, descubrimos en ella aspectos dobles, es decir lo de arriba y abajo, además de atributos opuestos, hechos que llevan a una cuatripartición religiosa. Este concepto obedece a la organización andina por excelencia pues para los naturales el esquema del mundo era doble, de ahí que debían enfrentarse a fuerzas opuestas y al mismo tiempo  complementarias–]

El libro Historia del Tahuantinsuyu (1988)  logró un record inédito en los títulos de las ciencias sociales con una venta de más de 100,000 unidades y con múltiples ediciones,  alcanzó el estatus de best seller. En este libro postuló, entre otros conceptos,  que llamar imperio a la organización incaica era dotarle de  características europeas y occidentales que desvirtuaban su verdadera esencia andina, por ello ella siempre le llamo Incario o Tahuantinsuyo retornándole así  la  singularidad organizativa que siempre tuvo.

Con una profunda mirada etnohistórica en el titulo  Pachacámac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria (1992)  analiza el fenómeno de la fe andina y sus transmutaciones en el tiempo. Igualmente   recomendables son los libros infantiles de cuentos andinos: La muerte del sol y otros cuentos del Antiguo Perú (1996)  y  El origen de los hombres y otros cuentos del Antiguo Perú (1996)  escritos en un lenguaje muy asequible para los niños a quienes sumerge, a través de una atinada recopilación, en la fascinante cosmovisión de los antiguos peruanos.

El libro Doña Francisca Pizarro: una ilustre mestiza (1534-1598) [1989] repasa la vida de la hija de Pizarro, personaje histórico    que  sintió el desarraigo y la falta de  raíces donde asentarse; viviendo en España fuera de su entorno andino.   Un caso similar al  de María, que vivió y viajó por el mundo sintiéndose foránea  hasta que retornó  al Perú  e  indagando en el pasado peruano se reencontró con su identidad andina, aquella que le trasmitió  su madre puneña, y a desentrañar  este origen  andino   dedicó toda  su vida y su obra.

Se suele decir que el  mayor homenaje que se puede hacer  a los autores que ya no nos acompañan es leer su obra, felizmente la vasta obra de María Rostworowski, de la cual hemos mencionado solo algunos títulos, seguirá esclareciendo con maestría nuestro complejo pasado precolombino y reconciliando al peruano moderno con su identidad milenaria.

 

 

[1] Estructuras Andinas del poder. María Rostworowski de Diez Canseco. Instituto de Estudios Peruanos. Lima. 2000. Pág. 22

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