
Por Rodolfo Omar Romano Sforza
Tambores de guerra
Madrid, hoy. La ciudad amanece con ese silencio raro de los lunes en los que nadie sabe muy bien si la noticia ya es rutina o si todavía sigue siendo un sobresalto. En los bares de barrio, la televisión repite mapas del Golfo Pérsico mientras alguien pregunta si el petróleo volverá a subir. En los periódicos, la palabra guerra ya no aparece entre comillas.
La guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos
Entró en su segunda semana con un ritmo que mezcla ataques aéreos, represalias regionales y consecuencias económicas que empiezan a sentirse más allá de Oriente Medio. El conflicto comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Israel lanzó una operación militar coordinada con Estados Unidos contra objetivos iraníes, principalmente instalaciones militares y centros vinculados al programa nuclear y a la Guardia Revolucionaria.
Aquella madrugada hubo explosiones en Teherán, Isfahán y otras ciudades. En las primeras horas del conflicto murieron varias figuras del liderazgo iraní, incluido el líder supremo Ali Jameneí según reportes de agencias internacionales, lo que cambió de inmediato el tono de la guerra y aceleró la respuesta militar de Irán.
Desde entonces, el intercambio de ataques no se ha detenido
Israel afirma haber bombardeado más de 400 objetivos militares en el oeste y centro de Irán, mientras que Teherán sostiene que ha respondido con oleadas de misiles dirigidos a ciudades israelíes como Tel Aviv. El mapa del conflicto se ha ampliado. Misiles iraníes han sido dirigidos contra bases militares estadounidenses en la región —en países como Baréin, Kuwait, Catar o Emiratos Árabes Unidos— mientras Israel ha ampliado su ofensiva hacia posiciones vinculadas a Irán en el Líbano.
Las cifras de víctimas todavía varían según las fuentes
Los primeros balances hablan de más de mil muertos en Irán durante la primera semana de ataques, además de cientos de víctimas en otros escenarios del conflicto regional. Uno de los episodios más discutidos ocurrió el primer día de la guerra: el bombardeo de una escuela en la ciudad iraní de Minab, donde murieron decenas de personas, principalmente niñas según las autoridades locales. El ataque ha sido señalado como uno de los incidentes más graves de la campaña aérea.
Mientras tanto, la guerra se desarrolla también en el mar
Irán ha intentado restringir el tránsito por el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo. El movimiento generó tensión en los mercados energéticos y elevó el precio del crudo por encima de los 90 dólares por barril. El efecto económico ya se percibe en varios países. En Estados Unidos, el precio de la gasolina ha aumentado en pocos días, mientras el gobierno estudia medidas para evitar un impacto mayor en la inflación y el crecimiento.
En Europa, las reacciones han sido cautelosas
Algunos gobiernos han cuestionado la legalidad de los ataques iniciales contra Irán y han pedido un alto el fuego para evitar una escalada regional. En paralelo a los bombardeos, se desarrolla otra guerra menos visible: la informativa. Investigadores y observadores independientes han señalado la circulación de narrativas contradictorias y campañas de desinformación procedentes de distintos actores involucrados en el conflicto.
En Teherán, la guerra también tiene forma de humo
Tras los ataques a instalaciones energéticas y militares, algunas zonas de la capital han amanecido cubiertas por nubes tóxicas procedentes de incendios en refinerías y depósitos de combustible. La estrategia militar de los tres actores principales parece avanzar en direcciones distintas.
- Estados Unidos ha advertido que podría intensificar los bombardeos, en lo que algunos funcionarios describen como la campaña aérea más intensa del conflicto hasta ahora.
- Israel mantiene su ofensiva centrada en infraestructura militar y redes vinculadas a Irán en toda la región.
- Irán, por su parte, ha combinado ataques directos con misiles contra Israel con acciones indirectas contra intereses estadounidenses en Oriente Medio.
Sin embargo, informes de inteligencia estadounidenses citados por medios internacionales indican que un cambio de régimen en Irán —uno de los escenarios mencionados al inicio del conflicto— sigue considerándose improbable incluso después de los ataques y de la muerte de parte del liderazgo político y religioso del país.
En Madrid, mientras tanto
El conflicto se sigue en pantallas pequeñas. En el metro, en las radios del taxi, en las alertas del móvil. La guerra está a cuatro mil kilómetros, pero sus consecuencias viajan rápido: el precio del combustible, las rutas comerciales, las discusiones diplomáticas. En los mapas de televisión, el Golfo aparece lleno de flechas rojas y azules que se cruzan sobre el mar. Y cada día se añade una más.
