Ticket en mano: las preguntas de un país que ya no se fía del total

Omar Romano Sforza

Por Rodolfo Omar Romano Sforza

España, septiembre de 2026

Un corresponsal extranjero debería traer respuestas. Es lo que se espera de quien llega de fuera: que ordene el ruido, ponga nombre a lo que pasa y devuelva al país un espejo más nítido que el que tiene en casa.

Yo no puedo. No faltan datos, sobran, y cada uno viene con dueño, con partido y con conveniencia.

Yo traigo preguntas, las mismas que se oyen en la cola de la caja. Las que se repiten en el rellano, en la sobremesa y en el grupo de WhatsApp de la familia. Las hace gente que paga el alquiler, llena el carro y sigue las noticias con un cansancio creciente, sin que nadie le haya explicado cómo se llega al total.

Son preguntas sencillas, y por eso incomodan.

Lo que sigue es un recorrido por ese ticket, del súper a Ceuta, pasando por el alquiler, el Congreso y los juzgados. En cada parada, primero los datos que hay y después las preguntas que siguen sin respuesta.

La cola del súper

Empiezo por el supermercado y no por el Congreso, porque ahí la mayoría hace política sin darse cuenta. Uno entra con una lista y sale con menos bolsas de las que pensaba. La señora de adelante mira el ticket, suspira y lo vuelve a mirar.

El INE calcula que los precios subieron un 4,3% en agosto, la tasa más alta en más de tres años. Empujan los carburantes y los alimentos, que este verano bajan menos que otros años. Con la gasolina rondando los dos euros, ni el que va en coche ni el que llena la nevera tiene alivio.

Y, sin embargo, hay más gente trabajando que nunca. España tiene 22,78 millones de ocupados, un récord, y la tasa de paro más baja desde 2008. La economía creció un 2,7% interanual en el segundo trimestre.

Si todo eso es cierto, ¿por qué el vecino siente que trabaja más para comprar lo mismo? ¿Quién se queda con la diferencia entre lo que crece la economía y lo que crece el ticket? ¿Los sueldos, los márgenes, los impuestos, el petróleo? ¿Y quién se lo explica a la persona que está en la caja, con la cola detrás y la tarjeta en la mano?

El techo, que también cobra

El alquiler subió un 5,8% interanual en agosto, hasta 15,10 euros por metro cuadrado al mes. A ese precio, un piso de setenta metros cuadrados ronda los 1.050 euros mensuales. Para muchos jóvenes eso es un sueldo entero. Todos tienen una explicación: el Gobierno, las comunidades, los ayuntamientos, los propietarios, los promotores.

¿Y quién tiene la llave del piso? ¿Cuántos años tarda una vivienda en pasar del anuncio al barrio? ¿Cuántas veces más tendrá que oír el inquilino que la culpa es de otro?

El Congreso: ¿quién firma?

Las cuentas públicas vigentes son las de 2023, prorrogadas ya tres veces. En julio, PP, Vox, UPN y Junts tumbaron la senda de déficit, el primer paso para los Presupuestos de 2027. Sánchez insiste en que los presentará este año y agotará la legislatura.

¿Puede un país gobernarse con el presupuesto de hace tres años y hablarle de tú a Bruselas? ¿Qué se deja de hacer cuando no hay cuentas nuevas? ¿Cuánto cuesta cada voto y quién termina pagando esa factura? Y una pregunta para los socios: si Sánchez se fuera mañana, ¿encontrarían a alguien más dispuesto a concederles lo que piden?

Los jueces: ¿y mientras tanto?

Begoña Gómez va camino de un juicio con jurado por malversación y tráfico de influencias. La acusación popular de Hazte Oír pide 13 años de cárcel y la Fiscalía pide su absolución.

En el caso de Santos Cerdán, el juicio se retrasaría al menos tres años por el atasco de la Audiencia Nacional. Y el juez Pedraz investiga una presunta trama para obstaculizar procedimientos abiertos contra el PSOE o el Gobierno. Los implicados lo niegan. Estar investigado no es ser culpable. Pero tampoco es un detalle.

Entonces: ¿cuánto tiene que esperar un ciudadano para saber la verdad? ¿Por qué un juicio tarda años en un país que pide justicia rápida? ¿Y a quién le sirve que cada causa se convierta en una pelea de partidos?

Ceuta: ¿quién guardaba la puerta?

Entre el 30 y el 31 de julio entraron en Ceuta, según Interior, hasta 50.000 personas en una sola noche. Otras crónicas hablan de unas 80.000, y hay distancia entre las cifras de Moncloa y las estimaciones del Gobierno ceutí.

¿Cuántas fueron en realidad? ¿Por qué una cifra así no la tenemos clara?

El presidente de Ceuta, Juan Vivas, cuenta que pidió la emergencia nacional tres días antes y que en Moncloa le dijeron que estaba todo controlado. El Gobierno lo ve distinto.

¿Quién avisó, quién no escuchó y quién tiene que contestar?

Un alto cargo de la OTAN, Javier Colomina, dijo que la entrada masiva pudo constituir un episodio de guerra híbrida. Es una opinión, no una conclusión oficial. Según una información, un informe policial remitido a la Audiencia Nacional indicaría que agentes marroquíes guiaron el asalto, mientras el Ejecutivo exonera a Rabat.

¿Y si fuera cierto? ¿Y si no? ¿Puede España pedirle a Marruecos que vigile la frontera y a la vez actuar como si Marruecos no tuviera nada que ver con lo que pasa en ella?

El vecino de arriba y el de más lejos

Trump ha vuelto a criticar a Sánchez y dijo que España es un país sin ningún control sobre su frontera. También lo acusa de no pagar lo que debería en la OTAN. España, por su parte, llegó al 2% del PIB en gasto militar en 2025, lejos del 5% que se pide.

Si se gasta más en tanques, ¿de qué partida sale? ¿Alguien le ha preguntado al ciudadano si prefiere hospital, escuela o cuartel? ¿Y quién va a decírselo, con el precio del súper como está?

La mesa y la cuenta

Sánchez dice que llegará a 2027. La oposición quiere que se vaya antes. Los socios quieren cobrar sus deudas. Los jueces trabajan a su ritmo. El vecino de al lado, mientras tanto, mira el ticket.

¿Cuánto del poder de Sánchez sigue siendo suyo y cuánto depende de que a demasiada gente todavía le convenga verlo dónde está? ¿Quién se levantará primero de esa mesa? ¿Y qué va a quedar en el plato del que nunca tuvo asiento?