“Este trabajo no es para hacer dinero”

Los kiosqueros privados de Cuba cobran un sobreprecio al público para compensar las cuotas que pagan al Estado

Es necesario pasar un curso de tres días antes de formalizar el contrato y la licencia para poner un estanquillo por cuenta propia. (14ymedio)
Es necesario pasar un curso de tres días antes de formalizar el contrato y la licencia para poner un estanquillo por cuenta propia. (14ymedio)

El Estado ha iniciado un proceso paulatino de privatización de la venta de la prensa oficial en los kioscos. Sin que la medida fuera anunciada por los medios oficiales, los estanquillos gestionados por cuenta propia han sido recientemente autorizados a ejercer esta actividad con la licencia de “agente postal”, que forma parte de las 201 ocupaciones privadas legalizadas en 2013, tal y como ha desvelado este jueves 14ymedio.

“Nosotros tenemos cinco kioscos, pero ya están ocupados por trabajadores por cuenta propia”, cuenta una empleada de la oficina de Correos ubicada en la calle 26, en La Habana. La trabajadora explica que “el interesado debe localizar el kiosco donde quiera trabajar y solicitarlo”. “Una vez contratado, el kiosquero debe venir a buscar la prensa aquí antes de las ocho de la mañana”, añade.

“Por cada periódico que vendo gano 0,10 centavo de CUP y si se trata del Orbe entonces sube a 0,20 CUP”, explica un kiosquero de la calle 26 y 41. “El problema es que casi todas las otras publicaciones están en cero”, se queja. “No ha llegado la Bohemia, no hay Palante ni Muchacha“, dice en relación a varias publicaciones deficitarias.

“Recibo entre 150 y 200 periódicos diarios por lo que no me da la cuenta, no gano mucho”, explica el cuentapropista. “Este trabajo no es para hacer dinero”, sentencia. El curso de tres días que pasan los emprendedores para ocupar una de estas plazas es “cosa de rutina”, asegura. “Casi todo lo que nos dijeron era para enseñarnos dónde buscar la prensa y los detalles de los precios”.

La empleada por cuenta propia del kiosco de la calle Tulipán y Loma suministra “a muchos maestros, porque les exigen tener la prensa pero no se la dan”. Se queja de las pocas ganancias debido al “atraso de la prensa”. Para ella es importante “que la publicación entre a tiempo, pero la mayor parte de las publicaciones que llegan ya están pasadas”. La cuentapropista debe ir a buscar los diarios a un correo cercano y señala que “es necesario tener un transporte propio, porque la mayoría de los que trabajan en esto son personas de la tercera edad y no pueden cargar mucho”.

Por cada ejemplar de Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores, los kiosqueros pagan 0,19 centavos por un precio de venta al público de 0,20 centavos. Según un cálculo hecho por 14ymedio a partir de la cantidad de ejemplares que reciben cada día o, cuando aplica, cada semana (181 Granma, 116 Juventud Rebelde, 199 Tribuna, 169 Trabajadores, además de 27 Orbe y 41 Bohemia), los kiosqueros obtendrían una ganancia de unos cinco pesos al mes.

Además, los privados tienen que pagar una cuota mensual de 10 pesos para la licencia y otra igual para el uso del estanquillo. Una vez deducidos estos últimos gastos, se ve que los kiosqueros pagan al Estado para vender la prensa oficial, y no al revés como suele ser. Los cuentapropistas pueden asumir esos gastos porque el negocio está en el sobreprecio que aplican a cada ejemplar vendido, en general un peso, o según la voluntad del comprador.

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